Jamón ibérico en verano: cómo conservarlo y disfrutarlo en tus eventos

Jamón ibérico en verano: cómo conservarlo y disfrutarlo en tus eventos

El verano ya está aquí y con él, esas ganas locas de alargar las tardes, encender las luces del patio, el jardín o la terraza… y juntarnos con los de siempre alrededor de una mesa. Da igual que sea una cena improvisada o esa celebración que llevas meses planeando; si hay algo que no falla en nuestras reuniones es un buen plato de jamón ibérico en el centro.

Pero claro, cuando el termómetro empieza a subir, siempre nos entra la misma duda: ¿qué pasa con el jamón si aprieta el calor? No hay que tenerle miedo, sólo necesita que lo cuidemos un poco para que no pierda su toque. Aquí te contamos cómo conservar el jamón en verano especialmente y disfrutarlo de verdad.

Si tienes la pieza entera en casa, lo primero es el sitio. Olvídate de la cocina si le da el sol de pleno o si enciendes mucho el horno. Busca el rincón más fresco de la casa, una despensa o un sótano donde no haya humedad ni corrientes raras.

Cuando des el primer corte, viene el gran dilema de cómo taparlo, y aquí depende mucho de tu ritmo de consumo. Si en casa sois de comerlo a diario, el mejor truco es guardar esas primeras lonchas de grasa blanca que quitas al abrirlo y ponerlas encima del corte con un trapo limpio por encima para que respire.

Pero ojo, si vas a tardar más y es para consumirlo de semana en semana, la grasa sola no basta. En ese caso, lo que mejor funciona es pegar bien un trozo de film transparente directamente sobre el magro y la grasa para que no le entre nada de aire. El secreto está en ir limpiando el jamón a medida que lo vas a ir gastando, protegiendo esa parte que queda expuesta con su grasa y el film bien pegado. Así se mantiene perfecto, aunque no cortes todos los días.

Y un consejo de amigo, en verano la superficie se oxida antes, así que mejor no dejes pasar demasiado tiempo entre corte y corte. Es la excusa perfecta para darte un capricho cada tarde o llamar a los vecinos para que te hagan una visita.

En resumen, tres reglas de oro:

  • Para guardarlo: Busca el rincón más fresco, oscuro y de la casa.
  • Para protegerlo: Una vez que des el primer corte, tápalo con las primeras finas lonchas de grasa blanca que retiraste al abrirlo, y luego cubrir la pieza con un paño de algodón limpio y ligero.
  • Para saborearlo: En verano, la superficie cortada se oxida más rápido. Por eso, la mejor recomendación es no dejar pasar muchos días sin cortar. Corta unas lochas de vez en cuando… ¡aunque sea por antojo!

Opción loncheados, opción TOP

Ahora bien, si eres de los que prefiere la comodidad de los sobres loncheados a cuchillo, tienes medio trabajo hecho. Son perfectos para llevar de viaje o tener en la nevera listos para cualquier imprevisto.

Eso sí, hay una norma sagrada que no te puedes saltar si quieres sacarle el máximo sabor a lo que estás comiendo: la temperatura. Saca el sobre de la nevera una media hora antes de sentarte a la mesa. Sabrás que está en su punto justo cuando veas que la grasa empieza a ponerse transparente. Ahí es cuando el sabor despierta. Si vas con prisa, un truco rápido es pasar el sobre cerrado unos segundos por debajo del grifo con agua tibia.

Cómo disfrutar del ibérico en tus eventos de verano

Para cuando tengas invitados en casa, te aseguro que cortar el jamón justo antes de que lleguen marca la diferencia. El brillo que tiene el corte fresco entra por los ojos. Un detalle que funciona muy bien es ponerlo en un plato que esté un pelín templado, no quemando, sólo lo justo para que la grasa empiece a fundirse suavemente.

Si tienes dudas en cuanto con qué bebida acompañarlo, aunque el tinto nos tire mucho, el cuerpo en verano nos pide otra cosa, así que prueba a cambiarlo por un vino blanco generoso, un fino o una manzanilla bien fría. O incluso un espumoso. Las burbujas limpian la boca después de cada loncha y te dejan listo para la siguiente.

Y si te apetece experimentar con la comida, el jamón va de cine con unos higos frescos, con el clásico melón o coronando un buen gazpacho fresquito. Ese contraste entre el salado del ibérico y el toque dulce o ácido de la fruta es otra historia.

Al final, detrás de cada pieza hay mucho tiempo de silencio y mimo diario, así que ahora que toca desconectar, lo mejor que podemos hacer es tomárnoslo con calma.

Corta unas lonchas, sirve una copa y disfruta de la gente que tienes al lado, que el verano vuela.