A veces, para saber hacia dónde vamos, toca pararse, mirar los datos y, sobre todo, escuchar lo que pasa al otro lado del mostrador. Hace poco ha caído en nuestras manos el último informe sectorial del mercado del jamón ibérico (con datos frescos de Kantar y ASICI).
Y os confesamos que, más que darnos respuestas, nos ha removido y nos ha invitado a pensar para replantearnos muchas más cosas. Porque el sector habla mucho de sí mismo, de la dehesa, de los años de curación y de la pureza. Pero, ¿qué pasa cuando el consumidor llega a la tienda?
La realidad es que las reglas del juego están cambiando drásticamente.
Hoy queremos compartir con vosotros tres verdades que extraemos de este informe y, sobre todo, cómo las vemos y las trabajamos aquí, en nuestra casa en Salamanca.

El gran freno no es el bolsillo, es la confusión.
Llevamos años pensando que el precio es la única barrera para disfrutar de un buen jamón, pero el informe nos da un baño de realidad: el verdadero problema es que el consumidor con frecuencia se pierde en el lineal.
Sólo el 41,6% de los compradores afirma distinguir con claridad un jamón ibérico de uno de capa blanca. Es más, entre los menores de 35 años, casi tres de cada diez reconocen abiertamente que no saben cuál es la diferencia. ¡Y la mitad de la población admite que el etiquetado actual no ayuda nada!
¿Qué significa esto para nosotros en Torreón? Significa que si no os ayudamos a entender lo que compráis, es normal que terminéis eligiendo por inercia u os vayáis a la oferta más barata o compréis "lo que dice el rebaño", pagando marcas sobrevaloradas sólo por la seguridad del nombre conocido.
Nosotros no queremos que compréis a ciegas. Queremos que comparéis. Porque cuando comparáis la jugosidad, el aroma y la textura de un producto Torreón con esos grandes nombres, sabemos que salimos ganando, y además con un precio mucho más competitivo.
Por eso, nuestro propósito es ponéroslo fácil. Menos lenguaje corporativo y más hablar de lo que de verdad importa y se saborea: la alimentación a base de bellota, el veteado inconfundible de la pieza, la infiltración de la grasa y el mimo en la curación. Si se entiende, se disfruta el doble.
El ibérico es demasiado espectacular para guardarlo solo en el cajón de las "ocasiones especiales"
Otra de las grandes conclusiones del informe es que el ibérico sigue atrapado en una burbuja estacional. Para un 30% de los compradores, el jamón ibérico es "solo para ocasiones especiales o un capricho de fiesta". Mientras tanto, el jamón de capa blanca se ha democratizado y ha conquistado el día a día por pura costumbre.
Curiosamente, el informe revela algo que nos encanta: la palabra "calidad" ya no vende por sí sola . El consumidor no busca un sello que diga "somos los mejores"; busca una experiencia, un sabor y un aroma concretos.
¿Nuestra opinión? En Torreón no queremos ser ese jamón que sólo se saca en Navidad o cuando viene una visita importante. Creemos que la vida ya es bastante complicada como para no darnos una alegría un martes cualquiera.
El crecimiento de nuestra cultura gastronómica no viene de ponernos solemnes, sino de crear nuevos momentos de consumo que mantengan esa vibra premium pero sin etiquetas rígidas. Una cena informal en la terraza, un picoteo improvisado en casa con amigos, o abrir un buen plato al centro mientras preparas la cena. Queremos estar ahí, haciendo del día a día algo extraordinario.
Los jóvenes, el envasado y el ‘nuevo mostrador’
El cambio generacional es un hecho: los menores de 35 años compran de otra manera. El 50,8% de ellos compra el jamón ya envasado de forma habitual, y apenas un 11,2% se acerca al mostrador de la charcutería tradicional. ¿Por qué? Por desconocimiento y por falta de tiempo. Da cierto apuro no saber cuántos gramos pedir o qué tipo de corte es el ideal.
Aquí viene la gran paradoja del estudio: el 45,1% de estos jóvenes reconoce que el mostrador ofrece mayor calidad, pero aun así eligen el envasado por rapidez y comodidad.
¿Cómo respondemos en Torreón? Tenemos muy claro que el ‘mostrador’ del público joven es hoy el packaging y el mensaje que ven en el lineal. Si no van a la charcutería, tenemos que llevar la maestría del corte y la frescura directamente a nuestros sobres de loncheados y corte a cuchillo.

Por eso, nuestros formatos no son sólo plástico y etiquetas. Tienen que ser atractivos, mostrar con orgullo la infiltración y el veteado de la grasa, y llevar mensajes claros que expliquen de un vistazo lo que hay dentro. Diseñamos nuestros formatos pensando en vuestras necesidades de hoy (picoteo rápido o cena en pareja, visita inesperada…) , garantizando que cuando abrís un blíster de Torreón, la experiencia de sabor, el brillo y el aroma sean exactamente los mismos que si os lo acabase de cortar nuestro maestro jamonero recién sacado de bodega.
El mercado del ibérico está cambiando, lo tenemos claro.
Nos quedamos al lado de las personas, educando, simplificando y demostrando que el verdadero lujo es poder disfrutar de la máxima excelencia en el formato que mejor te venga y cuando a ti te apetezca.
Y tú, cuando vas a comprar, ¿te cuesta entender las etiquetas tradicionales? ¿Eres más de mostrador o de envasado? ¡Te leemos en los comentarios!